Apolo y Dafne por el maestro del barroco.
La escultura de Apolo y Dafne, realizada por Gian Lorenzo Bernini, es una de esas obras que, cuando la contemplas de cerca, parece que dejan de ser mármol para convertirse en un instante congelado. Bernini representa el momento en que Dafne, para escapar de Apolo, comienza a transformarse en árbol de laurel. Lo que más me impresiona es la sensación de movimiento que consigue transmitir.
Las dos figuras parecen avanzar en direcciones diferentes, pero están unidas por una composición llena de tensión y movimiento. El cuerpo de Dafne comienza a cambiar delante de nuestros ojos: de sus manos nacen las ramas, sus cabellos se convierten en hojas y sus pies empiezan a echar raíces. Bernini consigue trabajar el mármol con una delicadeza extraordinaria, especialmente en los dedos, los cabellos y las hojas.
Apolo, por su parte, parece sorprendido al comprender que está perdiendo a Dafne justo cuando consigue alcanzarla. La expresión de ambos personajes hace que la escena resulte todavía más dramática.
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